Dios creó tu singularidad, te creo con personalidad, sentimientos y emociones únicos, así que ciertamente Él no quiere destruirlos. La semejanza de Cristo se trata de transformar tu carácter, no tu personalidad.
“Por eso, ya no vivan ni se conduzcan como antes, cuando los malos deseos dirigían su manera de vivir. Ustedes deben cambiar completamente su manera de pensar, y ser honestos y santos de verdad, como corresponde a personas que Dios ha vuelto a crear, para ser como él.” Efesios 4:22-24 (TLA)
Dios quiere que desarrolles el tipo de carácter que se describe en las Bienaventuranzas de Jesús, el fruto del Espíritu, el gran capítulo de Pablo sobre el amor y la lista de Pedro de las características de una vida efectiva y productiva (Mateo 5: 1-12, Gálatas 5:22-23, 1 Corintios 13, 2 Pedro 1: 5-8).
Cada vez que te olvides de que el carácter es uno de los propósitos de Dios para tu vida, te sentirás frustrado por tus circunstancias. Te preguntarás, “¿Por qué me está sucediendo esto? ¿Por qué estoy teniendo un momento tan difícil? “Una respuesta es que la vida se supone que sea difícil. Es lo que nos permite crecer. Recuerda, la Tierra no es el Cielo.
Muchos cristianos interpretan mal la promesa de Jesús de la “vida abundante” (Juan 10:10) piensan que significa: salud perfecta, un estilo de vida cómoda, felicidad constante, realización plena de tus sueños y alivio inmediato de los problemas a través de la fe y la oración.
En pocas palabras, esperan que la vida cristiana sea fácil. Esperan el cielo en la Tierra.
Esta perspectiva egoísta trata a Dios como un genio que simplemente existe para servir en tu búsqueda egoísta de la realización personal. Pero Dios no es tu siervo, y si crees en la idea de que la vida se supone que sea fácil, te sentirás desilusionado o vivirás en la negación de la realidad.
¡Nunca olvides que la vida no es solo sobre ti! existes para los propósitos de Dios, no viceversa. ¿Por qué Dios proveería el cielo en la Tierra cuando planeó lo real para ti en la eternidad? Dios nos da nuestro el tiempo en la Tierra para desarrollar y fortalecer nuestro carácter para el Cielo.
