En el pasaje de Génesis 3:20, el cual está inmediatamente después de que Dios habla con Adán y Eva sobre las consecuencias de su pecado, es interesante notar que Adán llama a Eva madre de todos los vivientes, lo que nos deja entender, que la condición de pecado, fue pasada a todos los seres humanos. A continuación, la palabra nos muestra algo que Dios hizo y que nos da la idea de la forma como nos redimiría del pecado. En el versículo 21, la palabra dice: y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles y los vistió.
Para que Dios hiciera túnicas de pieles, hubo un animal que fue sacrificado, para que su piel, vistiera la desnudez, la culpa y vergüenza de ellos. Esta fue la primera muerte, y sangre brotando de una víctima, que presenciaron. La experiencia de la muerte era algo tan reciente, que solo la habían sentido en la perdida de la comunión con Dios; pero, aún no habían muerto físicamente, ni ellos, ni nada que tuviera vida, en ese paradisíaco lugar.
Debió impactar profundamente sus mentes: un ser inocente pagando con su vida, a fin de cubrirlos.
Desde el inicio, Dios nos mostró que nuestra salvación es su iniciativa y que depende totalmente de Él. Este primer sacrificio simbolizó, el sacrificio definitivo y supremo realizado por nuestro Señor Jesucristo, el unigénito de Dios; donde con su muerte y su sangre derramada en la cruz del calvario, quitó el pecado y la condenación para cada uno de nosotros, que lo aceptamos por fe; así como Adán y Eva aceptaron sus túnicas de pieles, de la bondadosa mano de Dios.
