Jesús nos dijo: “un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado”. Esta es la señal para reconocer que somos sus discípulos. La verdad es que este mandamiento es muy antiguo; la novedad es que ahora sí podemos cumplirlo. El amar es posible cuando hemos nacido de Dios por la fe en su hijo Jesucristo. Allí es cuando existe la posibilidad de amar a personas a las que deberíamos odiar o despreciar.

¿Cómo podemos amar de esta manera? La palabra dice que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu que nos ha dado, así que no amamos con nuestro amor, amamos con el amor de Dios. Este amor no se basa en sentimientos, sino en decisiones. Por ser una decisión, yo puedo amar a pesar de cómo me sienta y mis sentimientos no tardarán en alinearse con lo que hago, pues si tengo comunión con el Espíritu Santo, él hará su parte y su amor fluirá a través de mí. 

La Biblia dice en Corintios 13:8 que el amor nunca deja de ser. Si sientes que has dejado de amar, vuélvete a Dios, humíllate y arrepiéntete; luego, decide amar y verás que Dios llenará tu corazón con su amor inagotable.    

También puedes ver este devocional en video:
Abrir chat