Quiero hablarte de una historia de desprendimiento que dejó un corazón saciado.

El 1er. libro de Samuel capítulo 1, nos cuenta la historia de Ana, la madre de Samuel, el gran Juez y Profeta de Israel, quien ejerció su oficio antes del periodo monárquico.  

Relata la biblia que Ana tenía el amor de su esposo, pero no le era suficiente. Su deseo más íntimo de ser madre estaba insatisfecho, pues ella era estéril. Sin embargo, esta historia dio un giro inesperado. 

Cuando Ana realmente derramó  su corazón ante Dios y prometió consagrar a Él lo que más deseaba, recibió la bendición que tanto esperaba. Pareciera que entregar aquello que fue su mayor anhelo, era un sin sentido. Pero Dios desea que no haya otra cosa que amemos más que a El mismo. Cuando ella lo hizo, no estuvo más triste y al poco tiempo Dios hizo que concibiera a Samuel.

Luego de consagrar a su primogénito al servicio de Dios, Ana concibió otros 3 hijos y 2 hijas, así lo vemos en el capítulo 2, y aún tuvo la oportunidad de amar a Samuel y mantener contacto con él, visitándolo anualmente, mientras crecía y se formaba como sacerdote en el templo de Dios; además, llegó a ser el Juez y Profeta de más renombre en Israel. 

Amar a Dios por sobre todas las cosas nos da el bienestar y plenitud que necesitamos… y Dios no se reserva las añadiduras, las da abundantemente para gloria de su nombre. 

 

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