El Salmo 23 comienza con la declaración más reconfortante para un creyente: Jehová es mi pastor, nada me faltará.
He experimentado esta verdad a lo largo de mi vida. Sin embargo, hay momentos cuando creemos necesitar algo y esto no llega.
Como niños pequeños, podemos desear cosas inconvenientes o no oportunas. Dios es el padre fiel que entiende las necesidades emocionales, espirituales y físicas de sus hijos, pero también entiende la necesidad de formar nuestro carácter y de disciplinarnos.
La otra cosa, es si realmente estamos dejando que el Gran Pastor de las ovejas nos pastoree. No podemos ser parte de su rebaño y estar fuera del redil.
Para los que caminamos con nuestro gran Pastor y reconocemos su voz, (porque somos sus ovejas), nada nos falta y la mayor saciedad que disfrutamos es la de tener a Dios mismo, fuente inagotable de amor.
¡Nada se puede comparar con esto!
