Hay una historia que cuenta, que cuando Rockefeller murió, le preguntaron a su contador cuánto había dejado de fortuna y su respuesta fue: ¡lo dejo todo!
La Biblia dice en 1 Timoteo 6:7: “porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”.
Nunca termino de entender, por qué algunas personas como los narcotraficantes, amasan fortunas que superan largamente su capacidad de gasto y que, además, no pueden disfrutar, porque viven entre sombras como cucarachas.
El hacer una gran fortuna, a costa de perder el alma e inclusive, perder también el disfrute de la misma, es la mayor necedad que pueda existir: ¡todo lo material se quedará aquí!
El tiempo en la tierra, es menos que un suspiro comparado con la eternidad. Toma el consejo que nos da Jesús, en el evangelio de Mateo 6:20 y has tesoros en los cielos; esa riqueza, si vale la pena amasarla.
