Hebreos 10:24 y 25 es una cita que me gusta mucho, dice así:

y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca… (LBLA) ese día del retorno de Cristo!

Que detalle que Dios tomara la precaución de decirnos, que todos necesitamos ser estimulados al amor y a las buenas obras.

¿Pero cómo se define la palabra estimular?

Viene del latín stimulare que significa pinchar con un pincho, aguijonear, intranquilizar. 

Imagínate, es como cuando alguien se está quedando dormido y otro le da un pellizquito para que despierte y accione.

La biblia dice que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, (Rom. 5:5) pero que útil que haya una estimulación entre nosotros para que este amor se lleve a la práctica. 

El dicho dime con quién andas y te diré quién eres, es verdad. Si quiero crecer en el espíritu, en lo social y en el área psicológica, debo buscar personas y ambientes, estimulantes al amor y a las buenas obras y aquí es donde el versículo 25 toma sentido en el 24 y el 24 en el 25, porque necesito dar y recibir el estímulo y necesito un ambiente de encuentro donde esto sea posible.

Por eso hoy, quiero estimularte diciéndote: ve a tu iglesia o mientras dure la cuarentena, has contacto por redes sociales, los otros te necesitan y tu los necesitas a ellos. 

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