Si le haces una promesa a Dios, cúmplela, porque a Dios no le agrada la gente falta de seriedad. Cúmplele a Dios lo que le prometiste. Es mejor no prometer, que prometer y no cumplir. Así que no dejes que tus palabras te hagan pecar. No le digas al sacerdote: «No quería decir lo que dije». Si haces eso, Dios se enojará por tus palabras y destruirá todo lo que has conseguido con tu trabajo.
Este pasaje lo encontramos en la Biblia, en el libro Eclesiastés, capítulo 5, versículos del 4 al 6. (PDT)
Algunos tienen la tendencia a hablar con ligereza y a comprometerse de palabra; pero, no de hecho y en verdad y no solamente con sus semejantes, sino con el creador del cielo y la tierra, el Dios Todopoderoso.
Esto no es agradable ante El, porque va en contra de su esencia misma, quien es verdad y cumple todo lo que determina. Pero, aún peor, es no responsabilizarse por lo que se dijo, queriendo tergiversarlo para eludir la responsabilidad. Esto, es un asunto serio, al punto de poder perder todo lo que se ha logrado en años de trabajo y esfuerzo. Por tanto, no seas ligero en prometer; si prometiste algo, cúmplelo y si no lo cumpliste, no te excuses, asume tu falta y corrígela.
