Estamos en el mundo, pero no somos del mundo y una de las cosas que muestran si somos o no del mundo, son nuestras acciones.
El mundo se mueve hacia el egoísmo. Jesús dijo que al final de los tiempos, por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Como antídoto a esta forma de vida, la Palabra nos exhorta: no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios. Hebreos 13:16
No es fácil negar nuestro yo, para dar atención, tiempo y recursos a otros. La Palabra lo dice claramente: es un sacrificio. Sin embargo, ver lo que nuestras acciones producen, crea una satisfacción y gozo tal, que experimentamos, lo que también dice La Biblia: más bienaventurado es dar que recibir.
Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. Gálatas 6:9
