El libro de Ester en el Antiguo Testamento, nos dice que, en medio de un banquete extraordinario, el rey medo persa, Asuero, mando llamar a la reina Vasti para mostrar a sus invitados cuan hermosa era. 

La reina también por su lado, había organizado un banquete para las mujeres y en este compartir estaba, cuando el rey la mando a llamar. Por alguna razón que La Biblia no dice, no quiso obedecer al llamado del rey. Quizás este llamado simplemente le pareció inoportuno. Este rechazo le costó ser depuesta como reina y quedar recluida sin posibilidad de ver al rey nuevamente.

El llamado de Dios también puede parecernos inoportuno, cuando nuestro interés está centrado en asuntos personales y no en lo que Él desea. Para nuestro Señor Jesucristo, los creyentes somos su preciada novia portadora de la belleza de su santidad que el mismo nos otorgó y Dios desea que el mundo pueda ver a su Hijo a través de nosotros. ¿Estamos lo suficientemente atentos a los asuntos de nuestro Rey para que cuando se nos requiera, atendamos a su llamado?  

El evangelio de marcos 4:19 dice que los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra y se hace infructuosa. 

Te sugiero que hagas una revisión de las cosas que tienen el primer lugar en tu vida y replantees tus prioridades como Novia de Cristo; no sea que descubras, en forma tardía, que todo lo de este mundo es pasajero y nada te dejará. 

 

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