Escúchenme, ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos negocios y ganaremos mucho dinero.» ¿Cómo pueden hablar así, cuando ni siquiera saben lo que les va a suceder mañana? Su vida es como la niebla: aparece por un poco de tiempo, y luego desaparece. Más bien, deberían decir: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» Santiago 4:13-15 (TLA)
En estos días, he considerado como nunca, la forma absoluta en que Dios controla todos los detalles, ¡cómo nada escapa de su control! Muchas veces creemos que podemos forzar que cosas pasen, o que pasen cuando queremos que pasen, ¡pero nada más lejos de la verdad!
La verdad, es que lo mejor es decir como dice el versículo: “Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”
Ahora bien, ¿Por qué preocuparnos del resultado o desenlace de las cosas, si sabemos que Dios nos ama con un amor como el que describe 1 Cor. 13 y que además tenemos la firme promesa de que, a los que aman a Dios, todas las cosas les ayuda a bien? ¡No tiene sentido hacerlo! Por eso te digo: tómalo con calma, Dios está al volante, ¡disfruta el viaje porque llegarás a destino seguro!
¡¡¡Dios te bendiga con la paz que produce entender esto!!!
