Aprendiendo a exhortar, en el versículo de Romanos 15:14 encontramos la clave “ Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.”
En una ocasión, leyendo este versículo, la palabra “bondad” me salto a los ojos. Dios comenzó a hablarme en cuanto a mi manera de expresarme ante otros. Yo siempre había creído que tener la razón o el conocimiento real o bíblico sobre algo me daba el aval o autoridad para exhortar a cualquiera y poco me fijaba en la forma como transmitía el mensaje; empezaron a llegar a mi memoria momentos en los que hablaba con personas en donde la bondad no era muy notoria en mi forma de hablar, Dios me estaba mostrando que para ser un buen consejero o exhortar a alguien el conocimiento debe ir acompañado de bondad.
Una amiga siempre usa el refrán: “se casan más moscas con miel que con hiel” y es una realidad, que a veces podemos lograr más, con buenas maneras; incluso fallando en el conocimiento. La bondad es esa cualidad que transforma mi genio en apacible, que promueve el bien para la otra persona y que demuestra mi afecto o caridad.
Por supuesto, como personas que queremos transmitir el consejo de Dios expresado en la biblia, nuestro conocimiento no puede ser escaso. Siempre es bueno preguntarse: ¿qué dice La Palabra de Dios sobre esta situación? (ya que todo asunto humano es tratado por La Palabra) y basar nuestra exhortación o consejo en la autoridad de La Palabra de Dios y no en nuestras experiencias, o sabiduría del mundo.
Con esta información presente, quisiera recomendarte que dediques tiempo diario a leer La Palabra de Dios y que también consideres si tu hablar es apacible, si promueve el bien a quien te escucha y si estás demostrando tu afecto o caridad por esa persona, pidiéndole al Espíritu Santo, que desarrolle en ti la bondad, la cual es una parte del fruto del Espíritu.
Me despido deseándoles un día lleno de bendiciones
