“No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos. Si puedes ayudar a tu prójimo hoy, no le digas: ‘Vuelve mañana y entonces te ayudaré.’” Proverbios 3:27-28 (NTV)
En Lucas 10:33 la parabola del Buen Samaritano nos enseña a mostrar misericordia a quienes están sufriendo, debemos ver las necesidades a nuestro alrededor y simpatizar con el dolor de las personas. El Buen Samaritano también nos enseña a que debemos aprovechar el momento
No esperes, no retrases, no dejes para después. Haz lo que puedas hacer en ese momento. El amor no es algo que sientes, sino algo que haces. El Samaritano actuó. Se detuvo y se puso al nivel del hombre herido. No actuó como un superior. Usó lo que tenía a mano: vino para desinfectar y aceite para limpiar las heridas. Eran los mejores medicamentos en aquel entonces. El Samaritano probablemente usó sus propias ropas para vendar las heridas del hombre. Después de todo, él no era un médico. No contaba con un botiquín. Sirvió. Hizo lo mejor que pudo con lo que tenía.
La Biblia nos dice en Proverbios 3:27-28, “No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos. Si puedes ayudar a tu prójimo hoy, no le digas: ‘Vuelve mañana y entonces te ayudaré’” (NTV). No esperes condiciones más favorables. Cuando Dios te llama a ministrar a alguien, hazlo ya. Cuando veas una necesidad, satisfácela al instante
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