“Pues a ustedes se les dio, no solo el privilegio de confiar en Cristo, sino también el privilegio de sufrir por él”. Esta verdad la anuncio el apóstol Pablo en la carta a los filipenses en el capítulo 1, verso 29; carta, donde habla más que en ninguna otra, de vivir en gozo y la cual escribió, durante uno de sus tiempos más duros en prisión. Las aflicciones, sufrimientos y rechazos de este mundo por causa del evangelio, no debemos verlos con una connotación negativa, sino como un privilegio; porque nos confirman nuestra salvación y nos dan una oportunidad para ser luz en medio de la oscuridad, como lo explica Pablo en el verso 28, de este mismo capítulo: PARA LOS QUE SE OPONEN, ES INDICIO DE PERDICIÓN Y PARA NOSOTROS, DE SALVACIÓN o como sucedió con los otros apóstoles, cuando los azotaron ante el concilio Judío, que salieron gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta, por causa del NOMBRE DE JESUS
En este tiempo presente, donde la filosofía hedonista, con su búsqueda de confort, placer y goce terrenal, se ha colado en la iglesia, es oportuno balancear las cosas y entender que en este mundo tendremos aflicción; pero, confiemos que Jesús venció al mundo. No perdamos nuestro verdadero gozo, ni el enfoque de ser privilegiados.
