y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:12
En la actualidad, cada vez más, vemos como la maldad distorsiona el diseño y el orden de Dios para su creación. Uno de los ejemplos, es la identidad de género. El diseño de Dios para el ser humano, contempla hombre y mujer; partiendo de allí, se puede distorsionar este diseño infinitamente, es por ello que el movimiento para la identidad de género sigue sumando letras a sus siglas.
El apóstol Pablo le escribió a los Corintios: De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la esposa de su padre.
Este acto se consideraba un escándalo en el primer siglo de la era cristiana. En nuestros días, la maldad se ha multiplicado a tal magnitud, que se argumenta que la pedofilia es un acto normal, junto con todas las otras formas desvirtuadas de identidad sexual y género.
El ser humano necesita volverse a Dios, bajo los términos bíblicos, y establecer una relación con El, para que recuperemos su orden y diseño; pues la maldad, es el resultado de haberle dado la espalda, como lo explica Romanos 1:28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.
Pablo también escribió a los Corintios: Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Y yo también, me uno a este ruego; en el nombre de Cristo, reconcíliate con Dios.
