“Me apresuraré sin demora a obedecer tus mandatos.” Salmos 119:60 (NTV)
Cuando el ángel apareció a José en un sueño, le dijo a José, “José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo” (Mateo 1:20 NVI). Así qué, eso fue lo que hizo José: “Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa” (Mateo 1:24 NVI). Él no se quejó, ¡simplemente lo hizo!
Hay una inmediación refrescante en la relación entre José y Dios. Cuando Dios habla, José actúa.
Si crees que Dios te ama y quieres vivir una vida de obediencia en respuesta a su amor, entonces así es como debes responder. Vivir en obediencia inmediata a Dios es un tipo de vida que respira emoción y alegría.
La Biblia dice en 1 Juan 5:3, “En esto consiste el amor a Dios: en qué obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir” (NVI). Así que si lo que Dios te pide que hagas se siente como un peso, ¿Qué está mal? Usualmente es la postergación. Cuando no actuamos en el acto, se hace más difícil hacerlo después. Pero cuando lo hacemos en el momento que Dios nos lo dice, tendremos alegría y una libertad refrescante en nuestras vidas.
